Viaje al centro de la televisión

d578710ae96c50b61fdd8718117ce213Vengo de pasar unos días en España donde he tenido la ocasión, después de mucho tiempo, de encender uno de esos artilugios llamado televisión que, por alguna razón, la gente prefiere en formato plano, gigante y lo más alargado posible y cuya función primordial es estimular las ondas alfa de nuestro cerebro que paralizan el pensamiento y la reflexión y activan el estado de hipnosis.

La casita idílica de montaña con vistas al castillo de un pueblo mallorquín, geranios rojos y blancos en las ventanas y cocinita de madera adornada con cortinas fruncidas y retales de cuadraditos rojos y blancos a juego con los geranios, estaba  tomada por uno de esos armatostes planos que violentaba, como un colonizador extranjero, el paisaje bucólico y la decoración casi pastoril de nuestro hogar campestre y vacacional.
El artilugio, situado en una rinconera del salón parecía escudriñar desde su negro silencio el resto de la casa e, imponiendo su presencia con la fuerza cósmica de un Darth Vade, nos invitaba a mirar su rostro oscuro, ciego y plano.
Sabía que activar uno de esos mandos y hacerla hablar era un peligro, pues sin duda perturbaría mi inconsciente y  fastidiaría mis vacaciones y mis sueños nocturnos, pero su semblante vacío, sin órganos y sin vida me atraía como un agujero negro a las profundidades de las entrañas de  la nada, así que cogí el mando  y activé su sistema nervioso.

  • Venga, di lo que tengas que decir y acabemos, pensé, y al apretar el botón verde del mando, una fuerza cósmica y electromagnética me arrastró a ese lado del mundo donde los sueños se compran.

Al principio creí que me mareaba, que perdía el conocimiento. Pensé en hombres de épocas pretelevisivas y en el efecto que un experimento de esta índole podría causar en sus cerebros incorruptos. No distinguía unas imágenes de otras y sólo percibía el amarillo y el naranja chillón como un rayo de fuego solar, pero pronto mi retina se fue habituando y vi una luz al fondo de un túnel de colores fluorescentes como una de esas pinturas de Jeff Koons y su musa pornográfica Chicholina. Vi entonces un grupo de mujeres pintarrajeadas como monigotes de feria, pieles de leopardo y tiburón y labios hinchados de botox que gritaban al otro lado del túnel que Terelu tenía razón y que era injusto juzgarla sin criterio pues sólo había entrado en el baño a hacer pipí. El bando contrario, iluminado por destellos de purpurina, carmín y lentejuelas,  arremetía sin piedad contra la tal Terelu. Abrían sus bocas de colores como picos de gallinas hambrientas por las que se escapaban gusanos de palabras y afirmaban entre serpentinas de colores, que Terelu había claramente manipulado a sus compañeros y exigían explicaciones. La audiencia se posicionaba a favor de un grupo u otro enviando mensajes de texto.    ¿Crees que Terelu ha traicionado al grupo? Envia “sí” o “no” al 303.

De esta pasé a otra dimensión aún más vertiginosa y me adentré en la serie de televisión  “Aida” donde varios personajes chillaban como bestias enjauladas. En esta serie todos los valores aparecen invertidos. El listo es el tonto y el tonto es el listo, lo feo es lo bello y lo bello lo feo.

Oh! España zaragatera!

Toda su vulgaridad, caciquismo, brutalidad e ignorancia aparecen en esta serie en todo su esplendor, enaltecidos y exhibidos como  ejemplo de vida normal. La estupidez y el retraso mental  entrañable que encarna uno de los actores principales aparecen como referente social. La inteligencia, sin embargo, es representada por un chico de gafas no muy atractivo y lleno de rarezas hilarantes como despreciar el fútbol, amar las flores y leer a Spinoza. Una vegetariana menopáusica y medio chiflada “la Hierbas” encarna la locura del mundo espiritual y la sabiduría oriental y una rubia materialista, guapa y consumista, justamente llamada “La Pija” aparece como referente femenino.

Cambio de canal. La cara de una presentadora botoxeada e inexpresiva como un holograma japonés, aparece en un programa dando a los telespectadores lecciones escatológicas. Del borde de su minifalda se escapan dos largas piernas rematadas en sendos tacones de aguja que coloca entre el retrete  y un taburete al tiempo que  su trasero respingón alcanza  la taza del váter y nos explica cómo debemos cagar. Aparece acompañada de dos hombres que formulan teorías divertidas al respecto y el público feliz y exaltado, en pleno éxtasis catártico, aplaude la escena.

Me viene una náusea.
Cambio de canal.

Discusiones políticas en un debate aparentemente serio.

imagesPodemos y Venezuela como centro de debate. Sus discusiones intelectuales se resumen a poner algún ismo en una u otra tendencia. Extremismos, fascismos, terrorismos, comunismos y populismos se pasean como en un desfile carnavalesco por las bocas de la intelectualidad española organizada gregariamente en bandos, deformación sin duda futbolística, y señalando a gritos al otro como el culpable de algún –ismo reprobable. Toda teoría política se sustenta en comparaciones subjetivas y carece de raíces filosóficas. Nunca se ataca la causa de un problema y todo el debate es artificial y colmado de apelativos como chavistas, castristas, kirchneristas. No existen sin embargo ni obamistas, ni  junkeristas, ni merkelistas y cuando se habla de Colombia no se habla de los “santistas” como en el caso de Venezuela, sino que se dice “el presidente Santos…”  Contrariamente a los debates políticos en Francia (criticables, eso sí, pero a otro nivel), no se acude a referentes filosóficos desde una perspectiva académica y didáctica.

Bruselas, después de haber sumido al país en la penuria, aparece a menudo como referente. « Y no lo digo yo, lo dice la Comisión Europea», asegura como argumento irrefutable uno de los tertulianos de la “extrema”izquierda. Y que si Bruselas dice esto y Bruselas dice lo otro, como si Bruselas tuviese a estas alturas legitimidad para decir nada.

Me parecen estos debates fiestas de cumpleaños. Lo mismo me ocurre con  la democracia española. La percibo como una fiesta muy colorista, con banderines y piñatas, donde cada candidato funciona como un títere de papel cuya función consiste en entretener a los invitados y dejarse golpear a cambio de algunas chucherías. Tiene algo de romería de San Isidro, de manteo del pelele, muy festivo y popular, como de cine de barrio.
Pedro Sánchez nos vende, como un modelo de telefonía móvil, la UE: « apostar por Europa es apostar por la paz. Es apostar por el cambio » aseguran sus blancos dientes. Su rostro perfectamente anodino y su semblante acartonado de Ken Super Star parecen decir sensualmente “compra Europa” ,”cómprame”.

Los ciudadanos reivindicativos del 15M han sido también invitados a la fiesta y se pasean con serpentinas, matasuegras y gorritos de cartón por el cosmos televisivo  entre Anas Rosas  Quintanas y otros sujetos festivos, convirtiendo sus postulados ideológicos, que pudieron ser admirables en otro contexto y  otros tiempos, en un espectáculo grotesco y hortera.

  • El espectáculo es el capital a un nivel tal de acumulación que se ha convertido en imagen, decía Guy Debord

Los movimientos ciudadanos anticapitalistas sirven al capital y se han convertido en su imagen. La realidad en las calles, en la puerta del Sol, es ahora sometida al imperio de la apariencia.

La imagen de Pablo Iglesias ha sufrido la deformación de los espejos del callejón de gato y su figura esperpentuada e hiperbolizada por los artificios del universo televisivo, se repite como si de una publicidad se tratase. Lo han convertido en un producto de marketing y su pensamiento se confunde con los objetos fetiche del mercado. Un colchón, un desahucio, una tarjeta del corte inglés, una reforma social, un producto de limpieza. Da igual.  « Compra, es gratis » dicen una y otra vez los gurús del marketing.

  • Compra un disco de Shakira y vota a Pablo Iglesias, la nueva vedette, la representación espectacular del hombre vivo.
  • Vota, puedes pagar a plazos, es gratis.

Un anuncio de un programa nos asegura que « todos hemos querido ser alguna vez otra persona » ( ?!) y acompañan tan magnánima afirmación con la imagen del «líder » de Podemos proyectando su coqueta imagen en un espejo (el espejo dentro del espejo) anunciando un programa televisivo en el que tendremos la ocasión de presenciar la vida de la vedette como si fuese la nuestra.

Fascinante.

La alianza con Garzón la venden como un dos por uno de Mercadona y se pierde el sentido real de los movimientos ciudadanos entre una marea de objetos que flotan a la deriva como cadáveres en descomposición.

Ya he perdido el número de canales. ¿Doscientos ? ¿Un millón? Concluyo que cuántos más canales menos elección. Como el sistema electoral mismo con todos sus partidos.

Nueva imagen.
Las hordas neuróticas se abalanzan sobre otra representación espectacular de un hombre vivo. En este caso es Brad Pitt que se ha convertido en el héroe estelar de la semana por salvar a una niña de la histeria homínida. Los periodistas entrevistan a la niña que entre lágrimas y suspiros asegura que nunca olvidará semejante momento.

  • Cómo te sientes después de lo vivido?- pregunta la periodista sedienta de información veraz
  • Siempre fue mi héroe, asegura la afortunada

Cambio de nuevo y entro en el universo norteamericano. Cientos de canales directamente importados de este país se introducen en nuestras vidas y nuestros cráneos privilegiados con toda su pléyade de valores maniqueos.  Concursos televisivos de tradición judeo-cristiana que compiten y juzgan quien tiene la mejor casa o el mejor vestido o la mejor vida y quien ganará por tanto el premio. El paraíso.
Otros programas de televisión españoles se han sumado a las modas del imperio  macdonaliano y hacen exactamente lo mismo, comparan sus casas, sus vestidos y sus vidas de ensueño entre centros comerciales y viajes turísticos en transatlánticos, y entre todos ellos emerge como una reina inmortal: Patricia, oh Patricia! Perla única del cosmos espectacular que ilumina las vidas miserables de millones de hombres y mujeres con su diario de celos y amores prohibidos.

  • España sigue en crisis económica, asegura de pronto un presentador de telediario, al tiempo que presenta las estadísticas del paro, las caídas bursátiles y no sé qué cálculos incomprensibles del ibex que en realidad, sólo interesan a los inversores y a los idiotas.

CULT2_GMM2AECJF.1+FC_DJUROVICTras esta noticia de hecatombe económica pasan a los deportes y los dioses silenciosos del pueblo ibérico, entran en escena conduciendo sus jaguars.
Intocables, los amos del pueblo y la pelota, sonríen al devoto populacho y abren debates televisivos de carácter lúdico-intelectual. Unos opinan que Ronaldo ha jugado bien y otros opinan lo contrario. Nadie habla de que cada segundo uno de estos sujetos, ingresan en su cuenta más de 1000 euros por el simple hecho de existir y que sus cuentas bancarias sólo pueden medirse con los mismos parámetros que el macro universo. En las imágenes de fondo, el bando perdedor llora y derrama lágrimas y el vencedor celebra histérico la presunta victoria del ídolo multimillonario. Visten  camisetas con los nombres de sus dioses en la espalda superando cualquier ideolatría religiosa de la historia de la humanidad. Al día siguiente estas mismas hordas se manifiestan contra lo que suelen llamar “chorizos”.

Las manifestaciones del pueblo francés se resumen en las noticias a simples huelgas contra la ley del trabajo y nada se dice de la magnitud de este movimiento que se ha querido desmarcar de todos los precedentes, de ahí su primer apelativo “40 Marzo” que van cambiando a su antojo (32marzo, 50 abril…), es un movimiento sin fecha, sin tiempo preciso y que está haciendo surgir en este país una nueva corriente de pensamiento a la que no se le puede poner ningún –ismo, ni ninguna etiqueta, pues nace de ese orgullo soberanista que tiene sus raíces en el corazón mismo del pueblo francés y de su propia Historia. Todos los franceses conocen hoy y escuchan a Francis Coussin, Ettiene Chouard, Pierre Rabhi, Michel Onfray, Jean-Claude Micheá, Daniel-Robert Dufour, Frederic Lordon y otros muchos pensadores que están formando una nueva enciclopedia y una nueva forma de repensar nuestra sociedad y que como las mismas ideas de la revolución francesa, llegarán varios siglos después a España. Este movimiento es espontáneo y voluntariamente carece de estructura política. Ponen todo en tela de juicio y no salen a reclamar ni más crecimiento ni más democracia ni más trabajo. No. Salen a repensar estos valores. “El crecimiento económico es el problema y no la solución”. Esta idea tan expandida en Europa hoy, está todavía muy lejos de España y del discurso de cualquier fuerza política.

Tal vez ha llegado el momento de poner todo a cero, como el reset financiero de Christine Lagarde pero con nuestros valores de tradición judeo-cristiana (exitismo, competición, publicidad, marketing, crecimiento,  trabajo, PIB…) y transvalorizarlos. Asesinar a Dios. Y Dios es, en nuestras sociedades capitalistas, el dinero, el trabajo, el mercado, el espectáculo. Nada cambiará hasta que no renunciemos a ellos.

Y yo creo que empieza por desconectar radicalmente nuestros cerebros del espectáculo y deshacernos de  ese elemento colonizador de nuestro pensamiento que  es el televisor.

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Cuando acabé mi viaje vertiginoso le di la vuelta a la pantalla, la puse contra la pared como a un niño alborotador y volví a la única realidad que era la mía y la del mundo que me rodeaba.

Había un castillo al otro lado de la ventana y pájaros y grillos diurnos.

Por cierto, el resto de mis vacaciones sirvió como tendedero para mis bikinis de playa.

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(todas las pinturas son del artista serbio Goran Djurovic)

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