El vegetarianismo, un imperativo categórico

"Primero fue necesario civilizar al hombre en relación con el hombre. Ahora es necesario civilizar al hombre en relación con la naturaleza y los animales.....en las relaciones entre el hombre y los animales, las flores, y todos los objetos de la creación, hay una gran ética. Una ética, apenas percibida como tal, que a la larga saldrá a la luz, y será el complemento de la ética humana".
Victor Hugo

butcher_with_catHoy se cumple un año y medio desde que tomé una de las decisiones más importantes de mi vida y que forma parte hoy de la historia de mis triunfos personales: hacerme  vegetariana.

Me considero vegetariana porque no compro ni consumo carne proveniente de la explotación industrial, pero no me opongo al consumo tradicional ya casi inexistente (ese cerdo que ha crecido feliz y un día se mata y se consume en familia). Creo que el verdadero carnívoro no es sólo aquel que come carne sino que también es capaz de procurársela por sí mismo; matando.

Por otro lado, tampoco juzgo a quiénes consumen carne industrial y creo que muy pocos vegetarianos lo hacen y la razón es simple: la mayor parte de nosotros, antes de ser vegetarianos, también íbamos a Carrefour y veníamos con una bandeja de chuletas de origen incierto, envueltas en un plástico. Hemos pasado por ello y por lo tanto, entendemos perfectamente ese placer que supone comerse una chuleta, pues haber renunciado a la carne no significa necesariamente que no te haya gustado. Simplemente signifique que un día entendimos que nos gustaba porque hacíamos abstracción de la realidad. No es lo mismo comerse la chuleta en un restaurante que directamente en el matadero.

A veces me pregunto: si venimos del mono y el mono es herbívoro no será que nosotros naturalmente lo somos también ? Por qué si vemos una naranja en un árbol deseamos probarla, pero no ocurre lo mismo cuando vemos una vaca en una pradera?

En mi caso, hacerme vegetariana no fue una decisión difícil, pues desde pequeña, como la mayor parte de los niños, rechazaba naturalmente comer animales.
Bernard Shaw decía « los animales son mis amigos y yo no como a mis amigos ». Eso era exactamente lo que yo sentía cuando veía un conejo en la bandeja y esta sensación, aunque conseguí silenciarla  con los años, pues me enseñaron que así debía ser, me ha perseguido de manera latente toda mi vida, incluso si en la edad adulta ya degustaba con verdadero placer una pata de jamón.
Bernad Shaw no ha sido el único en defender la causa. Einstein, Pitágoras, Da Vinci, Tolstoy… y muchos otros la han defendido a lo largo de la historia.

El carnismo como ideología opresiva

Desde niños somos obligados por nuestros padres y por la sociedad a desoír la que , como he dicho, creo que es nuestra propia naturalezay a adoptar la de la ideología dominante « el carnismo »

El carnismo constituye un sistema opresivo como cualquier otro que provoca distorsiones cognitivas, al afectar la manera en como las personas perciben la realidad.

La autora Melanie Joy define el carnismo como“Una actitud ilógica, ampliamente ambivalente, de un grupo hacia otro es casi siempre un sello distintivo de una ideología opresiva. Las ideologías opresivas requieren que personas racionales y humanas participen en prácticas irracionales e inhumanas y permanezcan inconscientes de dichas contradicciones.
Nos enseña a ver a los animales como objetos, como abstracciones sin individualidad ni personalidad,“un cerdo es un cerdo y todos los cerdos son iguales”, como números sin nombres, como pertenecientes a categorías rígidas (animales de granja, de compañía, salvajes, etc). Por qué somos tan insensibles cuando la tortura se inflinge sobre un animal no doméstico? La separación entre doméstico y no doméstico es puramente cultural. Debemos ser conscientes que es gracias a que vivimos dentro de este marco cultural del carnismo que no nos cuestionamos estas contradicciones y absurdos, y a raíz de estos absurdos,  cometemos horrores y atrocidades.

Permanecer ciego es fácil.

No tienes por qué ver, ni saber, ni enfrentarte a la realidad de los animales destinados al consumo humano. Pero en el momento en que abres esa puerta y te haces consciente de lo que sucede, ya es imposible cerrarla. El vegetarianismo es un camino sin retorno. Una vez que entras es imposible volver.

Muchas veces me había asomado timidamente a aquella puerta pero nunca me sentía preparada para entrar: no quería tener que cambiar mi alimentación tan radicalmente ni sabía si sería capaz de renunciar a ciertos placeres. La carne es esencial en la dieta de un ser humano, me decía mi madre y los médicos y toda la sociedad. Sin embargo yo sabía que, antes o después, tendría que acabar enfrentándome a aquello que sospechaba: que la industria es cruel y no entiende de ética ni sentimientos, tal como recoge el documental Earthlings.

Este documental era la puerta cuyos goznes chirriaban dentro de mí cada vez que veía un pollo entero en una bandeja. ‘No seas ridícula’. Entonces daba media vuelta y volvía a cerrar la puerta. Hace un año y medio me atreví a abrirla del todo. Y entré de lleno en la realidad. Mis ojos se enfrentaron a la crueldad ilimitada e inhumana del ser humano sobre los animales y por fin conseguí dar ese paso hacia la “coherencia” conmigo misma.

Ser vegetariano es simplemente ser coherente.

La ley universal de Kant

En aquel momento evoqué, como he hecho otras veces, uno de los imperativos categóricos de la moral de Kant que rigen, o así intento que sea, mi vida y mis decisiones y que se opone radicalmente a la « moral « que rige hoy en día nuestro sistema económico y social, y que tiene sus raíces en el filosófo-economista

Adam Smith, padre del capitalismo para quien « los vicios privados de cada uno crearían el bien público y la riqueza de la nación ».

Pues bien, Kant decía: «Obra sólo de forma que puedas desear que la máxima de tu acción se convierta en una ley universal». Con ello venía a decir que debemos comportarnos en nuestra vida exactamente de la misma forma en que desearíamos que todo el mundo se comportase. Por este motivo, no debo hacer yo las mismas cosas con las que no esté de acuerdo, ni perpetuar el hecho de que sigan ocurriendo.

Si no estás de acuerdo en cómo se hace algo, debes simplemente dejar de hacerlo.  Es imperativo y clave para tu bienestar y felicidad.

Aunque tu acción aislada no vaya a cambiar el mundo, debes actuar como si realmente fuera a ser así.

Y para terminar… El carnismo contamina!
De hecho, más que ninguna otra industria, incluyendo la del automóvil http://www.animanaturalis.org/1275

(Este post ha sido insipirado en la lectura de http://vegan.cl/carnismo-y-opresion/picadas/)

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