Sobre el feminismo

0317_rego_greerEntiendo el feminismo como una cuestión más de actitud que de acción o reivindicación colectiva.

Lo entiendo como el reconocimiento de nuestra parte interior masculina y la capacidad de cada mujer de mantenerla en equilibrio con su parte interior femenina.
Es el reconocimiento del yo inalienable y plenamente asentado en sus dos principios constitutivos, el femenino y el masculino.
Cuando un individuo se convierte en grupo o existe una identificación exclusiva con el género (hombre o mujer) se crea un obstáculo para identificarse como individuo diferenciado.

A base de encasillarnos dentro del grupo “las mujeres” la lucha feminista nos ha llevado a parecer más "idénticas" en nuestra condición de "seres oprimidos" que “iguales” a los hombres (Victoria Camps "El gobierno de las emociones").

Creo que el reconocimiento de la igualdad de un sexo con respecto al otro sólo es posible de manera individualizada anteponiendo una identidad completa y propia.
Si bien la identificación con el género es y ha sido  necesaria para la adquisición de derechos y libertades cívicas y todos los grupos desfavorecidos históricamente han debido organizarse y construír una identidad colectiva en aras de la defensa de sus derechos, creo que tras años de lucha feminista esta identidad ha llegado a ocupar hoy demasiado espacio en el inconsciente colectivo  y en este sentido,  el peso del grupo  ejerce un poder inmenso e inconsciente sobre la mujer en tanto que individuo. Cualquier individuo fundido en un grupo asume las reivindicaciones comunes como propias y deja de actuar en tanto que individuo plenamente responsable, ya que cualquier tipo de organización humana nos libera en cierta medida de nuestra responsabilidad individual. Los postulados y reivindicaciones colectivas pasan a ser asumidas como propias y el contradecir o cuestionar tales reivindicaciones o la manera de llevarlas a cabo, suele ser interpretado como un ataque al grupo en su totalidad (o estás con el grupo o estás contra el grupo).

Decía Jung que cuánto más grande es una organización más se anula al individuo y así se daña la única fuente posible de progreso ético, moral y espiritual de una sociedad, ya que sólo prosperará en la sociedad todo lo que hay de colectivo en el individuo.
El desarrollo moral de una sociedad, tomada en su totalidad, es inversamente proporcional a su masa. Cuanto más grande es el número de hombres o mujeres unidos frente a una causa, mayor es el número de individuos exterminados con todas sus capacidades, y en este sentido el feminismo organizado podría, a mi entender, anular como ningún otro movimiento la libertad individual de la mujer, es decir, su propio fundamento y su razón de ser.
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El día de la mujer trabajadora

El trágico incendio de la fábrica Triangle Waist en New York causó la muerte de 123 mujeres y 23 hombres y esto ha pasado a la historia como la conmemoración del día de la mujer trabajadora y trágicamente deformado por la sociedad como el día de la mujer y, en ocasiones todavía más delirantes, celebrado como  el día del orgullo de ser mujer, como si esto tuviese algún sentido.  En realidad este hecho histórico no tiene nada que ver ni con la mujer ni con el hombre sino únicamente con la alienación, la explotación y el trabajo indigno. Personalmente pienso que debería haber pasado a la historia como una condena global al trabajo alienado y a la explotación del ser humano a favor de la industria, la máquina y el desarrollo económico y empresarial.                     
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Sólo puedo entender el feminismo como entiendo el anarquismo y éste lo entiendo asimismo desde una perspectiva individualista, pues el anarquismo organizado anula asimismo la soberanía individual. Entiendo el feminismo como un camino interior que conduce a la negación de la autoridad dominante. Ni Dieu, ni Maitre. Esto incluye por lo tanto, la negación del patriarcado o del  matriarcado y de cualquier relación de poder o sumisión, de ahí que la lucha por jerarquías sociales o laborales carezca, a mi entender, de sentido, pues la libertad del hombre o la mujer está en otro plano, siempre por encima del sometimiento  del individuo a los engranajes del sistema económico (ya sea como dirigente de una gran empresa o como obrero asalariado, es decir, como sometedor o sometido).
Entiendo el feminismo como  el reconocimiento de la soberanía, del gobierno de sí mismo, desde dentro  y no desde fuera. Y este gobierno, a mi entender, sólo puede alcanzarse individualmente, desde uno mismo, fuera de ese  grupo organizado de “mujeres” y no dentro.

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Siempe me ha gustado mucho este cuadro de la artista Paula Rego. Esta mujer de rojo que sentada sobre sus piernas derrocha toda la sensualidad del poder masculino  y del poder femenino. Su mirada inteligente y serena ilustra a la perfección ese equilibrio interno ideal entre el hombre y la mujer que cada uno somos.

No nacemos mujeres ni hombres. Nos hacemos. Para ser una mujer hay que ser primero un hombre y para ser hombre hay que ser ante todo  mujer.
Alcanzando y reconociendo nuestra verdadera naturaleza interior  hermafrodita, la confrontación entre sexos sería imposible.
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